«Una organización fortalecida en tiempos de pandemia», Ariel Pino, Sec. Gral. de aten capital

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Sin dudas, el 2020 representó un año sin precedentes. La necesidad de los “enclaustramientos” y “distanciamientos sociales” por cuestiones sanitarias y de cuidado, tuvo su consecuencia en los espacios que, desde sus orígenes y funcionamientos, responden a lógicas colectivas, entramadas. Sin marcos referenciales para significar una pandemia, todos los sindicatos, centrales de trabajadorxs, organizaciones sociales y barriales, nos vimos en la obligación de pensar lo colectivo desde otras perspectivas y enfrentando nuevos desafíos.

En este escenario signado por las incertidumbres, aten no fue una excepción. Los conocidos mecanismos de participación de nuestra organización (y los de todas) se vieron interrumpidos por la imposibilidad del encuentro presencial, no por necedades ni caprichos. Esgrimir evaluaciones a una conducción, cualquiera que sea, desconociendo las complejidades de los tiempos históricos probablemente operará desarticulando los procesos de organización de la clase e intentando instalar un relato mezquino que nada tiene que ver con las formas discursivas de lxs trabajadorxs.

La enorme representación de nuestra organización de la mano de una territorialidad de la que pocas organizaciones gozan, logró sostener un año de lucha y disputas aún en este contexto de excepción. Lo colectivo y participativo asumió, necesariamente, nuevas formas, sin perder el carácter democrático intrínseco a la historia de aten. Las instancias de encuentros con compañerxs de las escuelas, de todos los niveles y modalidades, fue una constante y determinó el rumbo de la organización en los ámbitos del CPE y sus representaciones en comisiones directivas. La virtualidad, de la misma manera que en la escuela, fue la que nos permitió sostener algunos vínculos por ese medio.

Además de las reuniones con equipos directivos, supervisiones, equipos técnicos y compañerxs que sostuvieron la escuela desde las aulas, organizamos programas de formación a través de cursos, talleres, conversatorios. Todos estos espacios significaron instancias directas de intercambio, debate, construcción de lo colectivo. En muchas de esas ocasiones, quienes aspiran a otras formas de hacer sindicato, expresaron sus puntos de vista, generalmente opuestos a la conducción. Aún así, logramos acordar normativa para apuntalar la escuela y las condiciones particulares de enseñar. Sólo quienes nunca participaron de los innumerables espacios propuestos, pueden afirmar que la conducción no convocó a discutir nada.

Un párrafo aparte merecen algunas ideas sobre el Plenario de Secretarixs Generales de aten, órgano de representación democrático que sintetiza la voluntad de lxs afiliadxs y tiene facultades resolutivas basadas en una representación delegada, no impuesta. Defender el plenario es una posición política que debería asumir todx afiliadx a la organización, guste más o menos la conformación que, como ya se ha dicho, es producto del voto de cada compañerx. Que en este año particular muchas resoluciones se hayan resuelto en ese ámbito, no es contradictorio con un espíritu democrático ni participativo, todo lo contrario. De hecho, la búsqueda de articulación entre los espacios participativos antes mencionados y las resoluciones del plenario, fue permanente.

Por último, es importante hacer una apreciación sobre lo acontecido en estos últimos días. Antes de comenzar la permanencia en casa de gobierno y el posterior ayuno de nuestrxs compañerxs Marcelo, Susana y Rosa, no teníamos fecha de pago de los salarios, no sabíamos cuándo se pagaría el aguinaldo ni en qué condiciones, y no teníamos en agenda ninguna fecha de negociación con el gobierno. Salimos de allí con los tres puntos alcanzados, más allá de si nos hubiera gustado que fuera en otros términos. Los anuncios del gobierno no son concesiones, tuvo que hacerlos con una casa de gobierno tomada por lxs trabajadorxs y con una organización capaz de instalar agenda y dar disputas en los tiempos más adversos.

Vamos a ir a la mesa de negociación del 18 a buscar todos los puntos no resueltos desde que inició nuestro plan de lucha a principio de año y luego, cuando tuvo que asumir nuevas formas de decisión con el advenimiento de la pandemia.

Esperamos, como todxs, volver cuanto antes a las asambleas de miles que son parte constitutiva de aten, porque las defendemos desde siempre, y lo reafirmamos desde el momento en que propusimos la actualización de nuestro estatuto y logramos un criterio de participación que fortaleció todas las asambleas de la provincia.

Porque para aten el año 2020 no terminó.
Porque sólo es posible defender lo conquistado y lograr nuevos triunfos con sindicatos grandes y democráticos.
¡ Viva la lucha docente!

Ariel.

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